Cuando Armando estaba cerca del orificio de la nave, algo le falló al tubo gigante. Este perdió su tiesura y comenzó a oscilar de nuevo. Sus paredes chirriaban. Armando empezó a descender lentamente, mientras su cuerpo bailaba un extraño vals aéreo.
El extremo inferior de la manguera empezó a topar contra la nave, primero suavemente, luego de forma cada vez más violenta.
Llegó el momento, cuando Armando comprendió que con el próximo golpe, se estrellaría contra la nave.
Más, todo ocurrió de una forma distinta y rápida. A mitad de la oscilación crucial, Armando sintió que algo lo golpeaba con fuerza en la nuca, el impacto fue tan grande que su cuerpo salió de aquel tubo, como una bala de cañón en pleno vuelo..
Armando empezó a marearse. Las estrellas, la nave,
Al caer, el impacto fue tan fuerte, que él recuperó el conocimiento. Notó que estaba rodeado de agua salada, la que trataba de penetrarle por la boca y la nariz. Esto lo obligó a luchar contra el dolor, tratando de mantenerse a flote. Más, poco tiempo se quedo a solas con el mar.
A la luz de
Armando trató de escapar nadando. Pero apenas dio unas brazadas, cuando una punzada sacudió de tal forma su cerebro, que de nuevo perdió el conocimiento. Lo último que sintió fue que se ahogaba...
Al ver caer al Luano, Torex concentró la fuerza de su cinturón antigravitacional sobre el mismo. El Luano fue perdiendo velocidad, hasta llegar casi planeando a la superficie acuática. Arax se unió a su esposo y ambos descendieron en pos del ser aquel para impedir que se ahogara.



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